La Cofradía de lo Imposible

Preludio, Parte II

Según las hojas metálicas y al rojo vivo del Liber Ignis, los fundadores del Magisterio Incandescente acabaron con la vida de los últimos dragones casi siete siglos atrás, salvando a Lucentia de un apocalipsis flamígero. Premiados por el Emperador al entregarles independencia y soberanía, el Magisterio se transformó en la principal escuela mágica de la región, y desde entonces sirvió como gran aliado de la nación, aun cuando sus constantes conspiraciones de poder causaron más de algún conflicto entre ambos.


Por supuesto, lo que el libro cuidadosamente procura no mencionar es que los dragones nunca fueron realmente destruidos; solo cambiaron su apariencia. Seres de larga vida, cayeron en cuenta que su guerra contra los humanos solo terminaría con su especie extinta eventualmente, por lo que optaron por una estrategia más prudente: Hacerse pasar por hombres y tomar control de Lucentia desde adentro.


Todo habría sido perfecto de no ser por la natural avaricia y desconfianza de los propios dragones, la que no perdieron por meramente lucir como personas. Durante los últimos setecientos años, incontables luchas intestinas dentro del Magisterio terminaron por acabar con buena parte de la ya escuálida casta draconiana; peor aún, su intenso y descuidado uso de la magia y la alquimia ―generalmente en contra de unos y otros― causaron estragos en sus propias líneas de sangre, al punto que eventualmente terminaron por perder casi completamente su conexión con sus antepasados dragones.


Con las castas decimadas y por sus venas circulando tan solo una fracción del poder que alguna vez ostentaron, los miembros de la Casa de Tanniym, una de las mas poderosas en el Magisterio, se abocaron a dar con la manera de recuperar su antiguo sitial entre los dragones, usando todo medio a su disposición. No fue de extrañar, entonces, cuando el patriarca Báldor rompió el muro entre los mundos para forjar un pacto con la misteriosa entidad conocida como Hathranzzahar, sirviente de Orcus, el Príncipe Demonio de la No-Muerte. El trato parecía simple: Báldor procuraría desenterrar la Cripta del Trueno, un antiguo templo de Orcus erigido milenios antes de la fundación de Lucentia, y depositar en ella una ofrenda a su señor (consistente en los cuerpos mutilados de 700 vírgenes), y a cambio de esto Hathranzzahar les entregaría el Corazón de Argamoth, un poderoso dragón rojo que alguna vez se rebeló contra el jerarca abisal y que ahora permanecía en perpetuo estado de sufrimiento como castigo, en las mazmorras más profundas de Tánatos, la ciudad-fortaleza del príncipe demonio.


Con el Corazón de Argamoth en sus manos, Báldor enfocó todas sus fuerzas en recuperar el poderío de su linaje, utilizando al más joven miembro de su familia como primera prueba, Seyfos, de tan solo 10 años. Drenándole hasta la última gota de sangre del cuerpo para cambiarla por la densa e hirviente de Argamoth, Báldor estaba dispuesto a condenar a su propio hijo a una vida de torturas con tal de recuperar su poder.
 

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C_Andreu C_Andreu

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